

Estuve un montón de tiempo deseando que me tocara dibujar superhéroes, leía los cuentos que me llegaban y nada, meta piedras, señoras iguales, meta reyes, meta magos, meta brujas, meta gauchos, pero de superhéroes naranja, se los trago la tierra. Hasta que hace un par de años, en este libro Sexto Sentido de Editorial Estrada, me toca un cuento de superhéroes. !¡Ahijuna lobuna, finalmente se me dió! Me quedo grande el entusiasmo y chico el espacio (era un cuento solo nomás y yo le metí como tres o cuatro dibujos y daba para meterle catorce más) Destaco como muy logrado el estudio antropomórfico, el detalle de los cuerpos trabajados de Aquaman, ese anfibio incansable, esa tonina bonaerense, con sus poses estudiadas y su musculatura omega 7, y en las antípodas, Batman, 100% carne argentina, la sonrisa Corega, un Chimbote repostero de cartón, un choripan, un morcipan, una cremona de argentinidad, en este caso parándole la mano en el aire, trabando los músculos del abdomen, por sobre los cuales danza un peceto triple x con la soltura de Julio Bocca.
La tapa es otra historia, me la inspiró el malito de las galaxias con su voz de caño y particulares treinta. Un tipo jodidísimo, olvidado del bien, y entusiasta del catenaccio italiano, un tipo capaz de armar un partido con dos lineas de cuatro un volante tapón y un nueve de marca a la pesca. Y me salió de una con esa cara de bacha. Un hallazgo.